Bien es sabido por todos los asiduos a Santo Toribio de Liébana los numerosos reclamos con los que cuenta la zona. Alrededor de este lugar se encuentra un conjunto de ermitas y lugares de retiro y de oración de los monjes de gran riqueza. Se trata de Cueva Santa, la Ermita de San Miguel, la Ermita de Santa Catalina, la Ermita de San Juan de la Casería, la Ermita de San Tirso y el Templo de San Sebastián de Ojedo. A estas hay que sumar otros dos centros religiosos que destacan por su relevancia histórica y su belleza arquitectónica, hablamos de Santa María de Lebeña y Santa María la Real de Piasca.
Cueva Santa. Ubicada en la ladera norte del monte de La Viorna, es una construcción prerrománica que está excavada parte en la roca y en parte está realizada en sillería y sillarejo. Cuenta la tradición que el Padre Prudencio de Sandoval se retiró a este lugar en 1601 a orar.
La Ermita de San Miguel. Situada en el extremo de la loma, se puede disfrutar desde este lugar de una espectacular imagen del valle de Deva y de Potes. Solamente se conserva del lugar el ábside o cabecera de planta rectangular, con bóveda y arco triunfal apuntado, que es característico del siglo XIII.
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