Cuentan que el viejo puerto romano de Aguilas fue fundado por Eneas en su exilio por el Mar de Poseidón, guiado por diez águilas. Fuera de la leyenda, y pesar de haber encontrado restos anteriores, los autores señalan como fundadores del lugar a los romanos que bautizaron estas costas con el nombre de Urci. Pero desde sus inicios romanos hasta la época de Carlos III, el territorio sufrió tantos expolios, asaltos de corsarios y otros abatares, que impedían que el lugar fuera el preferido para asentarse.
Si su costa ofrece lugares de gran belleza como la torre de Cope, la de las Palomas o sus más de treinta y cinco recoletas calas, el la ciudad no hay que perderse la visita a la Plaza de España y sus bellos jardines o el castillo-fortaleza de San Juan de Aguilas, el Mercado de abastos o el monumento al ferrocarril y el museo del mismo nombre. El puerto de Aguilas es toda una delicia con su faro de franjas blancas y negras, tan característico, o sus pequeñas embarcaciones.
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